• Los Vaqueros en México

    Los vaqueros que históricamente movilizaron ganado desde las zonas costeras de Veracruz hacia el altiplano central, incluyendo Tlaxcala, durante la época colonial y postcolonial fueron los precursores de la cultura vaquera mexicana, integrados por una mezcla de españoles, mestizos, indígenas y africanos. Autry Museum of the American West +1

    • Origen y contexto: Esta actividad se intensificó con el establecimiento de las primeras estancias de ganado y haciendas tras la conquista. El ganado vacuno llegó inicialmente a través del Caribe y Veracruz, expandiéndose luego hacia el centro del país, donde Tlaxcala se consolidó como una importante zona de crianza.
    • Identidad de los vaqueros: Eran jinetes experimentados que dominaban técnicas europeas adaptadas al terreno mexicano. En las haciendas del centro-oriente (Veracruz-Tlaxcala), estos trabajadores a menudo incluían a indígenas locales, quienes rápidamente adoptaron el caballo para el pastoreo, y afrodescendientes.
    • La ruta y el arreo: El arreo de ganado desde Veracruz hacia lugares como Tlaxcala era fundamental para abastecer de carne a los centros urbanos y proveer de animales a las haciendas de cría y, posteriormente, a las ganaderías de toros bravos, tradición muy fuerte en Tlaxcala.
    • Tradición: Los primeros vaqueros de México (y posteriormente de Texas) comenzaron a pastorear ganado en el siglo XVI, creando la base de la charrería y la cultura ganadera nacional. Universidad Veracruzana +7

    Esta labor no solo era de transporte, sino que constituía un sistema de producción fundamental para la economía colonial en la Nueva España.

    Photographic_postcard_portrait_of_an_early_20th_century_cowboy

    Vaquero de raza africana en los 1900 By Unknown author – National Museum of African American History and Culture, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=121390941

  • Las Haciendas de Tlaxcala

    Las haciendas de Tlaxcala, México, fueron durante siglos el eje económico, social y territorial del estado. Desde la época colonial hasta inicios del siglo XX, estas grandes propiedades rurales marcaron profundamente la vida de los pueblos tlaxcaltecas, especialmente en los municipios del sur como Zacatelco, Nativitas, Tepetitla y Huamantla.

    Durante el periodo virreinal, tras la llegada de los españoles en el siglo XVI, se consolidó el sistema de haciendas como modelo de producción agrícola y ganadera. En Tlaxcala —aliada estratégica de los conquistadores— surgieron importantes propiedades dedicadas al cultivo de trigo, maíz, cebada y maguey, así como a la cría de ganado. Con el paso del tiempo, muchas haciendas incorporaron obrajes, molinos y posteriormente maquinaria para la producción pulquera y textil.

    En el siglo XIX y durante el Porfiriato, las haciendas alcanzaron su mayor auge. Algunas de las más representativas fueron:

    • Hacienda de Xochuca
    • Hacienda de Soltepec
    • Hacienda de San Diego Baquedano
    • Hacienda de San Francisco Tecoac

    Estas propiedades concentraban grandes extensiones de tierra y empleaban a peones acasillados que vivían dentro de la hacienda, muchas veces en condiciones de endeudamiento permanente. Este sistema generó profundas desigualdades sociales que fueron una de las causas del descontento campesino.

    Durante la Revolución Mexicana, en Tlaxcala surgieron movimientos agrarios que exigían la restitución de tierras a los pueblos. Figuras como Cirilo Arenas encabezaron luchas campesinas en la región sur del estado, enfrentando el poder hacendario y promoviendo el reparto agrario.

    Con la Constitución de 1917 y las reformas agrarias posteriores, muchas haciendas fueron fraccionadas para dar origen a ejidos y pequeñas propiedades. Aunque el sistema hacendario desapareció como modelo económico dominante, sus construcciones —cascos, capillas, trojes y patios— permanecen como testimonio arquitectónico e histórico.

    Hoy en día, varias haciendas tlaxcaltecas han sido restauradas y funcionan como hoteles, espacios culturales o sitios turísticos, conservando muros de piedra, arcos, patios centrales y antiguas chimeneas que narran siglos de historia.


    Arquitectura típica de las haciendas tlaxcaltecas

    https://dynamic-media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-o/06/0b/22/51/hotel-hacienda-soltepec.jpg?h=500&s=1&w=900
    https://dynamic-media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-o/1a/26/9c/1f/photo2jpg.jpg?h=1200&s=1&w=1200

    Las haciendas se caracterizan por:

    • Casco principal con patio central
    • Capilla privada
    • Trojes y graneros
    • Caballerizas
    • Muros altos de piedra y adobe
    • Grandes extensiones de campo agrícola

    Las haciendas no solo representan un periodo de concentración de tierras, sino también una parte esencial de la identidad histórica de Tlaxcala. Su legado sigue vivo en la memoria colectiva de los pueblos y en la transformación del campo mexicano.

  • Cuéntanos ¿Qué significa para ti ser un Chivarrudo?

    Cuéntanos ¿Qué significa para ti ser un Chivarrudo?

    En Tlaxcala, pertenecer a los Chivarrudos no es solo integrarse a un grupo festivo; es abrazar una memoria que camina con botas antiguas y corazón ardiente. Es reconocerse en el eco de los abuelos, en el polvo que levantan los pasos durante el carnaval, en la máscara que no oculta, sino que revela lo que somos cuando la historia intenta olvidarnos.

    Ser parte de los Chivarrudos es asumir que la tradición no vive en los libros, sino en el cuerpo que danza, en la risa que desafía al tiempo, en el ritual que une generaciones. En medio de una modernidad acelerada que fragmenta identidades y debilita la transmisión oral, pertenecer se vuelve un acto de resistencia. Es decir: “Aquí seguimos”. Es sostener el hilo invisible que conecta la infancia con la memoria ancestral, la fiesta con la dignidad, el disfraz con la verdad comunitaria.

    Para una persona de Tlaxcala, identificarse como Chivarrudo es reafirmar su raíz. Es saberse parte de algo más grande que uno mismo: una historia compartida, un legado que no se hereda por sangre sino por compromiso, por presencia, por orgullo. Es cargar con el peso hermoso de representar a un pueblo que se narra a sí mismo a través del baile, del gesto y del símbolo.

    En un mundo que uniforma, ser Chivarrudo es elegir la identidad propia. Es convertir la tradición en territorio de pertenencia. Es transformar la fiesta en memoria viva.

    Cuéntanos:
    ¿Qué significa para ti ser un Chivarrudo y cómo esa identidad transforma tu manera de entender tu historia, tu comunidad y tu lugar en Tlaxcala?

  • Una mirada a la Educación Popular…

    • Hablar de educación popular es hablar de la dignidad. Es pronunciar, con voz clara y firme, que el conocimiento no pertenece a una élite ni a un edificio, sino a la experiencia viva de los pueblos. Es reconocer que cada historia, cada palabra dicha en una asamblea, cada silencio cargado de memoria, tiene el mismo valor que cualquier tratado académico. La educación popular no nace en los escritorios; brota de la tierra, de la calle, del barrio, del ejido, del sindicato, de la comunidad organizada. Es el acto profundo de creer que toda
      persona es portadora de saber y que el diálogo es el camino para despertar conciencia.
    • Inspirada en el pensamiento liberador de Paulo Freire, la educación popular nos recuerda que nadie educa a nadie, que nadie se educa solo: nos educamos en comunión, mediatizados por el mundo. Esta afirmación, tan sencilla y tan
      radical, transforma el sentido mismo de enseñar. Ya no se trata de depositar contenidos en mentes vacías, sino de problematizar la realidad, de leer el mundo antes que leer la palabra, de comprender que cada proceso educativo es también un proceso político y ético.
    • La educación popular es un acto de amor. Amor entendido no como romanticismo ingenuo, sino como compromiso profundo con la justicia. Amar, en este horizonte, es indignarse ante la desigualdad y decidir no ser indiferente.
      Es sentarse en círculo y escuchar la historia de la mujer trabajadora, del joven que busca sentido, del campesino que defiende su tierra, del obrero que organiza su sindicato. Es creer que en esas historias hay claves para transformar
      la realidad.
    • Sus alcances son amplios porque parten de una premisa radical: todas y todos somos sujetos históricos. En contextos rurales, la educación popular ha fortalecido procesos de organización comunitaria, recuperación de saberes
      ancestrales y defensa del territorio. Allí, el conocimiento se teje con la experiencia agrícola, con la medicina tradicional, con la memoria oral. No se trata de sustituir esos saberes por otros considerados “superiores”, sino de dialogar con ellos, dignificarlos y potenciarlos.
    • En los barrios urbanos, la educación popular se convierte en herramienta de resistencia frente a la exclusión. Talleres de alfabetización crítica, círculos de lectura, procesos culturales y artísticos, asambleas vecinales: todos estos espacios son escenarios donde la comunidad reflexiona sobre sus problemas y construye soluciones colectivas. El aula deja de ser un espacio cerrado y se transforma en plaza pública, en centro cultural, en espacio de encuentro.
    • En el ámbito laboral, la educación popular ha sido fundamental para fortalecer la conciencia de derechos. En sindicatos y cooperativas, los procesos formativos no solo transmiten información legal o técnica; también construyen
      identidad colectiva. Se aprende a leer contratos, sí, pero también a leer las relaciones de poder. Se aprende a organizarse, a dialogar, a negociar. Se aprende que la dignidad no es negociable.
    • En los estratos sociales históricamente marginados —mujeres, pueblos originarios, juventudes precarizadas— la educación popular ha abierto caminos de empoderamiento. Cuando una mujer toma la palabra en una asamblea por primera vez y descubre que su experiencia importa, allí ocurre un acto profundamente transformador. Cuando un joven comprende que su realidad no es producto del destino sino de estructuras que pueden cambiarse, allí nace la esperanza crítica.
    • Pero la educación popular no es exclusiva de los sectores empobrecidos. También interpela a las clases medias y profesionales. Les recuerda que el privilegio implica responsabilidad. En universidades y espacios académicos, la
      pedagogía popular invita a cuestionar el conocimiento descontextualizado y a vincularlo con las problemáticas sociales. Invita a la investigación comprometida, al servicio comunitario, al diálogo horizontal entre saber científico y saber popular.
    • En la actualidad, su impacto adquiere nuevos matices. Vivimos en una era marcada por la hiperconectividad y, al mismo tiempo, por la fragmentación social. La información circula con rapidez, pero no siempre genera conciencia.
      La educación popular nos llama a ir más allá del consumo de datos: nos invita a reflexionar críticamente, a discernir, a dialogar. En un mundo saturado de discursos, propone volver a la escucha profunda.
    • Frente al avance de discursos de odio, individualismo extremo y desinformación, la educación popular aparece como un faro ético. Nos enseña que el otro no es enemigo, sino interlocutor. Que la diferencia no es amenaza, sino posibilidad de aprendizaje. Que la democracia no se reduce al voto, sino
      que se construye cotidianamente en espacios participativos donde todas las voces cuentan.
    • Su aplicación en movimientos sociales contemporáneos demuestra su vigencia. Procesos feministas, ambientales, comunitarios y culturales encuentran en la educación popular una metodología para organizarse y reflexionar. No es casualidad: su esencia dialogante permite que cada grupo
      adapte los contenidos a su realidad concreta. La metodología es flexible, pero el horizonte es claro: emancipación y justicia.
    • La educación popular también tiene un impacto profundo en la dimensión subjetiva. No solo transforma estructuras; transforma miradas. Quien participa en un proceso auténtico de educación popular comienza a verse como sujeto capaz. Se rompe la idea de incapacidad inculcada por años de exclusión. Se descubre que pensar críticamente no es privilegio de unos cuantos. Se recupera la autoestima colectiva.
    • Hay algo profundamente espiritual —aunque no necesariamente religioso— en la educación popular. Es la convicción de que el ser humano está llamado a trascender la opresión. Es la fe en que la palabra compartida puede sanar
      heridas históricas. Es la esperanza activa que no espera milagros, sino que se organiza para construirlos.
    • Sin embargo, la educación popular enfrenta desafíos. La institucionalización puede vaciarla de su espíritu crítico. Convertirla en mera técnica participativa sin contenido político sería traicionar su esencia. Por ello, mantener viva su
      dimensión ética es fundamental. No basta con trabajar en grupo; es necesario preguntarse para qué y al servicio de quién se educa.
    • En contextos como los de muchas comunidades latinoamericanas, donde la desigualdad persiste y las heridas coloniales siguen abiertas, la educación popular continúa siendo una herramienta imprescindible. Allí donde la historia
      oficial ha silenciado voces, ella abre espacios de memoria. Allí donde la pobreza intenta imponer resignación, ella siembra organización. Allí donde el miedo paraliza, ella convoca al diálogo.
    • Su impacto actual no siempre es visible en estadísticas, pero se percibe en procesos. En comunidades que logran autogestionar proyectos, en colectivos que defienden derechos, en jóvenes que deciden involucrarse en lo público. La educación popular no promete resultados inmediatos; apuesta por transformaciones profundas y sostenidas.
    • En última instancia, la educación popular es un acto de fe en la humanidad. Cree que, a pesar de la violencia y la desigualdad, es posible construir relaciones más justas. Cree que el conocimiento puede ser herramienta de liberación y no de dominación. Cree que la palabra, cuando se comparte con
      respeto, puede abrir caminos inéditos.
    • Hablar de educación popular hoy es hablar de esperanza organizada. Es reconocer que cada círculo de diálogo, cada taller comunitario, cada proceso de reflexión colectiva es una semilla. Algunas germinarán pronto; otras tardarán años. Pero todas contienen la promesa de un mundo más digno.
    • Porque la educación popular no es solo metodología: es postura ante la vida. Es decidir no ser espectadores pasivos de la historia, sino protagonistas conscientes. Es comprender que educar es un acto profundamente humano y político. Y, sobre todo, es afirmar que mientras exista una comunidad dispuesta a dialogar y a soñar colectivamente, habrá posibilidad de transformación…
  • Proyecto Comunitario: «Zacatelco Dialoga: Educación Popular para la Transformación Comunitaria”

    Inspirado en la filosofía de Paulo Freire
    Duración: 8 horas (2 sesiones de 4 horas)
    Dirigido a: Docentes, promotores culturales, jóvenes, integrantes de colectivos, autoridades comunitarias y ciudadanía interesada.

    JUSTIFICACIÓN
    Zacatelco es un territorio de memoria, tradición y resistencia cultural. Sin embargo, como muchos municipios del país, enfrenta desafíos: desarticulación comunitaria, desinterés juvenil, tensiones sociales, pérdida de identidad y prácticas educativas verticales que no dialogan con la realidad local.

    Recuperar la educación popular es apostar por la palabra compartida, por la escucha activa y por la conciencia crítica como caminos para fortalecer el tejido social.

    La filosofía de Paulo Freire nos invita a “leer el mundo” antes de intentar transformarlo. En Zacatelco, eso implica escuchar sus barrios, sus danzantes, sus artesanos, sus jóvenes, sus mujeres organizadas, sus escuelas.

    Este proyecto busca generar un espacio donde la comunidad piense su propia realidad y diseñe acciones educativas que nazcan desde su identidad.

    OBJETIVO GENERAL
    Fortalecer procesos comunitarios en Zacatelco mediante la formación en educación popular basada en el diálogo, la conciencia crítica y la praxis transformadora.

    OBJETIVOS ESPECÍFICOS
    Analizar la realidad social y cultural de Zacatelco desde una mirada crítica y comunitaria.

    Comprender los fundamentos de la educación popular.

    Diseñar propuestas educativas contextualizadas al territorio.

    Fomentar el diálogo intergeneracional.

    SESIÓN 1(4 horas)
    “Leer Zacatelco: memoria, identidad y realidad”

    1. Apertura simbólica (45 min)
      Dinámica: “Mapa emocional de Zacatelco”

    En hoja rotafolio: Se dibuja el mapa del municipio.
    Las personas colocan palabras o símbolos sobre:
    Lo que aman del municipio.
    Lo que les preocupa.
    Lo que quisieran transformar.
    Propósito: Leer el territorio como texto vivo.

    1. Educación Popular y lectura del mundo (1 hora)
      Contenidos:

    ¿Qué es educación popular?
    Educación bancaria vs. educación liberadora.
    Diálogo y concientización.
    La comunidad como sujeto pedagógico.
    Metodología dialogada, conectando cada concepto con ejemplos locales.

    1. Identificación de “temas generadores” (1 hora 30 min)
      En equipos:

    Identificar problemáticas centrales del municipio (juventud, identidad cultural, violencia simbólica, participación ciudadana, tradiciones, etc.).
    Formular preguntas problematizadoras.
    Ejemplo: ¿Por qué los jóvenes se sienten desvinculados de las tradiciones?. ¿Qué significa hoy ser de Zacatelco?.

    1. Círculo de palabra (45 min)
      Reflexión colectiva:

    ¿Qué descubrimos de nuestro municipio que no habíamos visto?. ¿Qué nos duele?. ¿Qué nos da esperanza?.

    SESIÓN 2 (4 horas)
    “De la conciencia a la acción comunitaria”

    1. Activación comunitaria (30 min)

    Dinámica: “La palabra que transforma”
    Cada persona comparte una palabra que represente el futuro que desea para Zacatelco.

    1. Profundización: Educación y transformación social (1 hora)
      Contenidos:

    Praxis (reflexión + acción).
    El rol del educador comunitario.
    La esperanza crítica.
    La organización como herramienta pedagógica.

    1. Laboratorio comunitario (1 hora 30 min)
      Equipos diseñan micro-proyectos de educación popular aplicables en Zacatelco:

    Ejemplos:
    Círculos de diálogo juvenil.
    Talleres intergeneracionales sobre tradiciones.
    Espacios de memoria histórica.
    Proyectos culturales escolares con enfoque comunitario.
    Cada equipo define:
    Problema.
    Objetivo.
    Actividad.
    Impacto esperado.
    Cómo evaluar desde lo participativo.

    1. Cierre ritual: “Compromiso con el territorio” (1 hora)
      Se elabora un Manifiesto Comunitario por la Educación Popular en Zacatelco, que incluya:

    Principios.
    Compromisos.
    Próximas acciones.
    Puede firmarse simbólicamente y dejar copia en el espacio comunitario.

    IMPACTO ESPERADO EN ZACATELCO
    Fortalecimiento del tejido social.
    Participación activa de jóvenes.
    Revalorización de identidad cultural.
    Creación de redes comunitarias.
    Formación de educadores populares locales.

  • Tlaxcala Televisión


    Historia del Carnaval del Tlaxcala

  • Luciano Huerta Sánchez

    LucianoH

    Nacimiento y primeros años

    Luciano Huerta Sánchez nació en Ixtenco, Tlaxcala (México), en la avenida 7 Sur número 1 del barrio de San Antonio Segundo.

    Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se recibió como médico cirujano en 1953. Posteriormente se destacó en su profesión y llegó a ser Director del Centro Médico Universitario de la UNAM antes de incursionar en la política.


    Profesión y carrera antes de gobernar

    • Médico cirujano de formación, con una carrera profesional dentro de la academia y la práctica médica.
    • Además de su trayectoria en medicina, desarrolló actividad política y fue elegido Senador de la República por Tlaxcala antes de ser gobernador.

    Su nombramiento como candidato al gobierno estatal fue apoyado por sectores campesinos locales y por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en una elección extraordinaria tras la muerte del gobernador anterior.


    Gobernador de Tlaxcala (1970–1975)

    Fue designado Gobernador Constitucional sustituto del estado de Tlaxcala por la XLVI Legislatura Local, asumiendo el cargo el 15 de mayo de 1970 con mandato hasta el 14 de enero de 1975.

    Durante su administración se dieron eventos y decisiones importantes:

    Contexto político y social

    • Su llegada se dio tras un breve interinato y una elección extraordinaria.
    • El periodo estuvo marcado por tensiones agrarias y crisis económica en el campo; los movimientos campesinos se intensificaron, enfrentando resistencia de pequeños propietarios y hacendados.

    Acciones y gestiones

    • En 1971, mediante el Decreto número 133, cambió el nombre del municipio de Apetatitlán a Antonio Carvajal en honor al caudillo liberal tlaxcalteca.
    • Se realizaron gestiones ante el gobierno estatal para que el Departamento de Turismo participara en eventos como el “Salón Mexicano Turístico 1972” y se impulsaron campañas para preservar el patrimonio arqueológico y arquitectónico de Tlaxcala.

    Educación superior

    • En 1974 enfrentó momentos significativos en materia educativa; hay referencias de que durante su gobierno hubo discusiones y decisiones sobre la Escuela de Derecho y la creación de instituciones como el Instituto Tecnológico de Apizaco y la Universidad Autónoma de Tlaxcala, aunque este último fue finalmente constituido por decreto presidencial poco después de su mandato.

    Retiro de la política

    Luciano Huerta Sánchez concluyó su gestión el 14 de enero de 1975, entregando el gobierno al Lic. Emilio Sánchez Piedras, quien continuó con las tareas administrativas y de modernización del estado.

    No hay referencias amplias disponibles en las fuentes consultadas sobre su vida personal o profesional posterior al gobierno, ni sobre la fecha de su fallecimiento. Por ello, el final de su trayectoria política queda menos documentado públicamente.


    Resumen

    • Lugar de nacimiento: Ixtenco, Tlaxcala, México.
    • Profesión: Médico cirujano, profesor universitario.
    • Cargo político: Senador de la República y Gobernador Constitucional sustituto de Tlaxcala (1970–1975).
    • Gestión como Gobernador: Período marcado por tensiones agrarias, decisiones territoriales y gestiones culturales y turísticas, además de participación en discusiones sobre educación superior.
    • Retiro político: Dejó el cargo en 1975, entregando el gobierno a su sucesor, sin mayor registro público de actividad posterior.


    Línea del tiempo (1970–1975)

    1970

    15 de mayo de 1970

    • Es designado Gobernador Constitucional Sustituto por la Legislatura local.
    • Asume el cargo tras la muerte del gobernador electo y un breve interinato.
    • Inicio de un periodo políticamente sensible por tensiones agrarias y demandas campesinas.

    1971

    • Se emite el Decreto 133, mediante el cual el municipio de Apetatitlán cambia su nombre a Antonio Carvajal, en honor al caudillo liberal tlaxcalteca.
    • Continúan conflictos relacionados con tierras y organización campesina en distintas regiones del estado.

    1972

    • Impulso a la promoción turística del estado.
    • Participación institucional en el “Salón Mexicano Turístico 1972”.
    • Se fortalecen acciones para la preservación del patrimonio arqueológico y arquitectónico estatal.

    1973

    • Persisten demandas agrarias y sociales en el campo tlaxcalteca.
    • Se mantiene una política de diálogo y gestión ante el gobierno federal para atender problemáticas rurales.
    • Continuidad en programas de infraestructura básica y servicios públicos.

    1974

    • Año clave en materia educativa.
    • Se desarrollan procesos y decisiones que derivarían en la consolidación de la educación superior en el estado.
    • Se sientan bases institucionales para la creación de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, formalizada poco después de su mandato.

    1975

    14 de enero de 1975

    • Concluye su administración.
    • Entrega el gobierno a Emilio Sánchez Piedras.
    • Finaliza un periodo marcado por estabilidad institucional en un contexto de presión social y transformación educativa.

    Panorama general de su gestión

    • Contexto político complejo por conflictos agrarios.
    • Ajustes administrativos y decisiones simbólicas (como el cambio de nombre municipal).
    • Impulso indirecto a la consolidación de la educación superior en Tlaxcala.
    • Continuidad en desarrollo institucional y servicios públicos.
  • Convocatoria

    Diplomado

    “Manos que danzan, cuerpos que recuerdan”

    Artesanía, carnaval y patrimonio vivo de Zacatelco, Tlaxcala

    Fundamento

    En concordancia con los derechos culturales, la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial y el fortalecimiento de la identidad comunitaria, se convoca al Diplomado “Manos que danzan, cuerpos que recuerdan”, un programa de formación cultural y educativa orientado a la preservación, transmisión y activación
    de las artesanías tradicionales y del baile de los Chivarrudos como expresiones vivas del patrimonio de Zacatelco, Tlaxcala.

    Objetivo general

    Formar agentes culturales comunitarios capaces de reconocer, valorar, practicar y transmitir las artesanías tradicionales y el significado ritual del baile de los Chivarrudos, fortaleciendo la identidad cultural y la memoria colectiva de Zacatelco.

    Objetivos específicos

    Compromiso de participación comunitaria
    Próximamente estará disponible este Diplomado
    Si te interesa, favor de dejar tus datos para que te contactemos’
    Nombre.
    Correo electrónico
    Número de celular.

    Cláusula cultural

    Este diplomado reconoce que las tradiciones no son objetos de estudio ajenos, sino prácticas vivas. Por ello, los saberes comunitarios, la experiencia y la palabra de las y los portadores de tradición tendrán el mismo valor que los contenidos
    académicos., sino formando comunidades conscientes de su memoria y responsables de su continuidad.

    Promover la transmisión intergeneracional de saberes artesanales y rituales.

    Reconocer a los portadores de tradición como agentes educativos.

    Fortalecer procesos educativos comunitarios desde la cultura local.

    Generar proyectos culturales con impacto comunitario.

    Documentar y difundir el patrimonio cultural inmaterial del municipio.

    Personas destinatarias

    Podrán participar:

    Jóvenes y estudiantes
    Docentes y promotores culturales
    Artesanas, artesanos y danzantes
    Integrantes de comparsas y colectivos culturales
    Público interesado en la preservación del patrimonio cultural

    Cupo limitado Duración y modalidad

    Duración total: 120 horas
    Modalidad: Mixta (presencial y comunitaria)
    Periodo: [Fechas por definir]: Zacatelco, Tlaxcala

    Estructura académica

    Módulo 1. Identidad, territorio y memoria comunitaria
    Módulo 2. Artesanías tradicionales y saberes del territorio
    Módulo 3. Carnaval y baile de los Chivarrudos: simbolismo y práctica
    Módulo 4. Educación comunitaria y transmisión cultural
    Módulo 5. Proyecto integrador de patrimonio vivo

    Metodología

    Aprendizaje situado
    Talleres prácticos
    Conversatorios con portadores de tradición
    Prácticas corporales y rituales
    Trabajo de campo comunitario
    Elaboración de bitácora reflexiva
    Evaluación y acreditación

    Para acreditar el diplomado se requiere:

    Asistencia mínima del 80 %
    Participación activa
    Entrega y presentación de un proyecto final comunitario
    Las personas acreditadas recibirán constancia oficial de diplomado avalada por la institución convocante

    Enfoque transversal

    Derechos culturales
    Interculturalidad
    Perspectiva comunitaria
    Patrimonio cultural inmaterial
    Educación popular

    Requisitos de inscripción

    Formato de registro debidamente llenado
    Identificación oficial
    Carta de motivos

  • “Cuando la tierra se disfraza de memoria: salvaguarda viva de los Chivarrudos de Tlaxcala”

    chivarrudosrev

    Los primeros chivarrudos aparecieron después de la Independencia de México, lo que sitúa sus orígenes a principios o mediados del siglo XIX. Esta tradición, propia de Zacatelco, Tlaxcala, surge como una expresión cultural ligada a las haciendas de la región. Repositorio DGBSDI +2

    Detalles clave de su origen:

    • Contexto Histórico: Comenzaron a formarse tras la Independencia de México (post-1821).
    • Lugar: Se consolidaron principalmente en el sur de Tlaxcala, destacando Zacatelco como su lugar de origen.
    • Significado: La danza representa una burla o sátira de los antiguos capataces de las haciendas, vistiendo «chivarras» (pantalones de piel de chivo).
    • Patrimonio: Actualmente, la danza de los Chivarrudos es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de Zacatelco. INAH +4

    “Chivarrudos” surgieron alrededor de 1910–1911, al inicio de la Revolución Mexicana.

    Se les llamaba así a los seguidores armados de Cirilo Arenas en el estado de Tlaxcala. El apodo venía porque muchos de ellos usaban chaparreras de cuero de chivo (cabra), lo que les dio el nombre de “chivarrudos”.

    Contexto:

    Operaban principalmente en Tlaxcala y zonas cercanas de Puebla.

    Aparecen cuando comienza el levantamiento contra Porfirio Díaz en 1910.

    Más adelante se alinearon con el movimiento zapatista de Emiliano Zapata.

    La tradición oral en Zacatelco sostiene que:

    • Algunos hombres del campo que luego formarían parte de las primeras camadas de Chivarrudos simpatizaban con el movimiento arenista.
    • El ambiente revolucionario influyó en el carácter combativo y satírico de la danza.

    Sin embargo, la danza no fue creada oficialmente como grupo armado ni político, sino como expresión cultural popular que nació en ese mismo contexto histórico.